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4/15/2026

Alexander Kluge, al igual que el cine de papá, ha muerto

Gracias a la generosidad del autor, Gustavo Valencia Patiño, publicamos el siguiente texto, como un homenaje póstumo al gran director alemán Alexander Kluge


Por Gustavo Valencia Patiño

Esa era la frase final, impactante y llamativa con la que terminaba el famoso Manifiesto de Oberhausen de 1962, refiriéndose al cine de la inmediata postguerra y años subsiguientes y que sus jóvenes firmantes, no dudaban en renovarlo radicalmente. Uno de aquellos 26 noveles directores, era un joven escritor, con ideas muy avanzadas para su época, tanto en el plano ideopolítico como en el gremial. Se convierte rápidamente en la cabeza visible de aquel movimiento, más conocidos como el Grupo de Oberhausen, rótulo otorgado por la prensa, en cuanto que algunos más se unieron después de los iniciales y estos nuevos, muy activos, por cierto, y todos ellos bajo la conducción del brillante intelectual, humanista, escritor, abogado, director de cine y activista político: Alexander Kluge.

Así que, rápidamente, al convertirse en el impulsor y promotor de este grupo, que luego serán llamados, despectivamente, el “Joven cine alemán”, que dará paso más tarde, al muy conocido término “Nuevo cine alemán”, el cual ya estará en manos de la poderosa industria del cine germano, lo primero que hizo fue crear el Departamento de Cine en la Escuela de Diseño en la ciudad de Ulm. Posteriormente logra conseguir que el gobierno les otorgue una partida económica para financiar algunos largometrajes, los cuales se realizaron entre 1965 y 1966.

De todo este grupo, perdidos en el anonimato y caídos en el ostracismo, sólo se les recuerda y los del internet lo repiten hasta la saciedad, como los pioneros que, con la firma del Manifiesto, impulsaron el renacer de la industria fílmica y nada más. Lo cual visto en detalle es un mito y una gran falsedad, pues no es posible ni se puede creer, que un pequeño grupo de jóvenes directores con un reducido número de cortometrajes sean los que generen y desarrollen una vigorosa industria de cine como lo que sucedió por aquellos años con muchas firmas productoras germanas.

De hecho, la verdadera causa que sentó las bases financieras para que fuera posible el crecimiento y poderío de su industria fílmica, fue el cine porno alemán que con su extensa saga “Cuando las colegialas crecen” y muchas similares -finales de los sesentas y comienzos de los setentas-, invadió las pantallas del mundo entero, a la par que amasó una poderosa fortuna, también obtuvo los contactos internacionales, que la hizo tan famosa con la etiqueta de “nuevo cine alemán” durante los años setenta y ochenta.

Este jovencito Alexander Kluge antes del famoso Manifiesto de 1962, ya había filmado, conjuntamente con Peter Schamoni (otro de los firmantes, el cual en plena madurez, 2007, realiza uno de los mejores documentales que se han hecho sobre Botero y su obra, titulado “Botero – nacido en Medellín”), un corto en 1960 “Brutalidad en piedra” de gran factura visual sobre la arquitectura nazi, los grandes edificios y construcciones de aquel régimen, enfocados en diversos planos y ángulos que generan un gran efecto, impresionando por su incidencia y estrecha relación con aquella ideología.

Un corto que a nadie deja indiferente por su calidad fílmica y el particular contenido de apreciar la dictadura nacionalsocialista a través de sus monumentales creaciones. Hablar de todo ello a escasos 15 años de finalización de la guerra y cuando todo estaba, veladamente, bajo el control político de muchos exnazis , incrustados en las altas esferas del Poder, era más que una osadía y atrevimiento, era más bien una especie de inmolación pública y política, que recaía abiertamente en este insolente muchachito y que también alcanzaría a muchos de los de aquel Grupo de Oberhausen, pues la mayoría de ellos estaban decididos a denunciar todo lo que sucedía en verdad en la sociedad alemana de la reconstrucción, del denominado “milagro alemán”.

Ello explica la furia y saña con que fueron perseguidos y odiados por el régimen político de extrema derecha del momento, además de que, con su intento de renovar la industria fílmica, las grandes empresas del cine alemán también los combatió y les cerró las puertas a todo lo que tuviera que ver con el Grupo de Oberhausen. Normalmente se cree que existía una maravillosa relación entre aquel Grupo y la industria fílmica germana y que ésta producía todo lo que escribían y presentaban aquellos jóvenes directores. En realidad, fue todo lo contrario, nunca las grandes productoras los apoyaron, muy por el contrario, se opusieron a ellos de todas las formas posibles y en principio a su cabeza más visible, Alexander Kluge.

Cuando él en 1968 rodó “Los artistas bajo la carpa del circo: perplejos” una de sus más particulares obras y realizada en aquel año del fuerte movimiento estudiantil europeo, el film con su especial estilo fílmico, su crítica social, su fina ironía y la utopía de crear un circo muy peculiar, que finaliza con la corta secuencia en que un profesor universitario expresa su deseo de dictar un curso de latín por televisión, la industria del cine fue muy clara y muy expresa al decir que ese era el tipo de cine que NO se debía hacer.

Esto de atreverse a denunciar, aunque fuera discretamente, la existencia de poderosos exnazis en las altas esferas del poder de la Alemania de la postguerra, además de que las grandes industrias alemanas se habían enriquecido durante todo el régimen nazi, siempre significó una gran agitación política en un país que no quería que se hablara de la guerra y sus consecuencias, de una sociedad germana que se negaba a creer que fue cierto lo del Holocausto y otras atrocidades más y que había lavado su conciencia con el mediático y muy promocionado juicio de Núremberg (Ahora de nuevo el cine comercial lo ha vuelto a recordar y a mantener las mismas creencias de aquella vez).

Que de pronto unos atrevidos jóvenes directores de cine vinieran a remover y a enturbiar las aguas de un pozo estancado y maloliente llamado “milagro alemán”, era algo que no iban a permitir por ningún motivo y el ataque a su abanderado, Alexander Kluge, era la reacción inmediata. Así que su existencia y aparición no sólo como escritor sino como director de cine, a la vez que líder gremial y activo participante en la política cultural, fue polémica y controvertida, además de todas las acusaciones que recibió durante un largo período.

De hecho, hizo parte de una lista negra que nunca nadie admite, junto a directores “malditos” como Hans-Jürgen Syberberg, Jean-Marie Straub, Helmut Herbst y otros más, que fueron objeto de una gran campaña de atropello y desprestigio por parte de la industria fílmica y la prensa oficial, esta última siempre tan obediente a los designios ideológicos y políticos de sus propietarios. Mientras sucedían todas estas intrigas y acusaciones en su contra, en el mundo del cine internacional otra era y muy distinta, por cierto, la recepción y consideración de sus trabajos.

Su primer largometraje “Adiós al ayer”, también conocido como “Una muchacha sin historia”, recibió el León de Plata en el Festival de Venecia de 1966, época en la que este Festival era de una gran relevancia y prestigio, venido a menos con los años y que ahora, por fortuna, han tratado de volver a rescatar. Dos años más tarde, 1968, en este mismo Festival, se alza con el codiciado León de Oro con “Los artistas bajo la carpa del circo: perplejos”, el mismo que la industria de cine de su país tenía como ejemplo del cine que NO se debía hacer.

Este notorio contraste ilustra en buena medida la situación que vivió por un buen tiempo. Por suerte, las épocas fueron cambiando y en Alemania el clima político se hizo más tolerante, incrementado con la caída del muro y, por tanto, el rechazo público del que era objeto se fue convirtiendo, paulatinamente, en un reconocimiento muy merecido a su talento y prolífica obra en varios campos, por lo que las distinciones y premios no se hicieron esperar desde los años ochenta.

Mientras tanto, había continuado su carrera como el destacado intelectual que fue, escribiendo sobre varios tópicos, no sólo narrativa, sino también sobre política cultural, uno de sus fuertes y también, sobre cine y teoría aplicada, en especial, haciendo parte de cierta tendencia que sostiene la influencia sicológica que se puede ejercer sobre el espectador, tesis que comparte con el maestro soviético Serguei Eisenstein y a quien Kluge, muchos años después, en plena madurez y total lucidez, a los 76 años, realiza un monumental documental de nueve horas y media, en el que dedica un extenso tramo al genio ruso y a su fantástica intención que tenía de filmar “El Capital” de Karl Marx, al cual, de paso, también dedica una buena parte de este film, titulado “Noticias de la antigüedad ideológica: Marx/Eisenstein/El Capital” de 2008.

A la par de todo ello, siempre existió el activista y comprometido político que participaba en marchas, protestas y reuniones de diversa índole, en abierta oposición al extremismo de derecha en su país y en el exterior, y contra todo abuso de poder. Basta con un pequeño ejemplo, para explicar en parte su empeño y solidaridad con la lucha de otros sectores y países. Firmó en su momento con otros más, una carta internacional que exigía al gobierno colombiano de Turbay Ayala, la liberación del director de cine Carlos Álvarez (1943-2019), detenido, como se practicó durante su represivo gobierno, en las caballerizas del Cantón norte de Bogotá. Quien esto escribe fue interrogado por el mismo Kluge, tiempo después de aquel suceso, sobre cómo había terminado la situación. Se le pudo comentar que con Carlos todo había salido bien, más no así con Gabriela Samper, quien a consecuencia de todo el atropello y torturas de que fue víctima, había muerto dos años después de salir en libertad. Expresó su congoja por tan trágico final y también, que su solidaridad siempre estaría disponible en contra de toda represión y abuso gubernamental.

De su extensa y prolífica obra fílmica, mención especial merece el muy polémico y controvertido documental “Alemania en otoño”, filmado entre 1977 y 1978, cuando el clima político en Alemania se encontraba en uno de sus momentos más críticos a raíz del asesinato del poderoso magnate, propietario entre otras empresas de la Mercedes Benz y jefe del Sindicato patronal, a manos de un grupo terrorista, cuyos dos líderes se habían “suicidado” en prisión. Fue Kluge quien ideó y organizó que fuera un film colectivo en el que participaron varios directores, que, con sus cortometrajes y diversas miradas, exponían sus tesis sobre lo que se vivía en el momento (Fassbinder también fue invitado a participar y mientras los demás se esforzaban por presentar algo a la altura de las circunstancias, él se filmaba a sí mismo, completamente desnudo en su apartamento, inhalando cocaína y bebiendo alcohol).


Luego mantuvo Kluge dicho carácter colectivo para filmar “El candidato” en 1980 y posteriormente, entre 1982 y 1983 se realizó “Guerra y paz”, en total, una especial trilogía denominada “Ómnibus Film”, en la que se intentó explorar más a fondo los acontecimientos políticos y sociales de la nación alemana del momento. Aunque de las tres, la de mayor impacto y que aún se recuerda y se cita, fue la primera “Alemania en otoño”, tanto por los planteamientos expuestos, como por la coyuntura política tan tensa y aguda en esos meses.

Volviendo a su obra fílmica, posterior a sus dos primeros largometrajes, ya citados y premiados en el Festival de Venecia, realiza en 1973 “Trabajo ocasional para una esclava” y en 1976 “Ferdinando, el duro”, sus últimas películas de carácter convencional y luego de la trilogía “Ómnibus Film”, se va interesando por otro tipo de cine, con otra narrativa y complejidad, que entre ficción, documental y experimentación generan un capítulo muy particular y extenso de toda su filmografía. En 1979 con “La patriota”, una profesora de historia que rastrea en el pasado reciente alemán hasta llegar al presente de la Alemania federal, así entre ficción y documental, ya comienza a desarrollar su nuevo y particular estilo, en el que el medio fílmico le sirve de expresión de sus ideas políticas sobre el desarrollo y constitución de la nación germana de la actualidad.

Una y otra vez con diferentes motivos y diversos temas retorna y siempre de forma renovada, para exponer sus tesis políticas que sobra decir, igual encuentra muchos adeptos como también opositores. En otras ocasiones, combina su gusto por la ópera y la música, con temas más de carácter humanista que político como en “El ataque del presente al resto del tiempo” de 1985. Su variado estilo fílmico, su concepto de lo sicológico en el cine, su fertilidad en el paso del cine convencional a otro muy de su creatividad, entrega una gran obra fílmica que junto a la literaria y a la de sus postulados políticos, se convierten en el gran legado que deja para la posteridad. Alemania cultural pierde a uno de sus grandes y brillantes intelectuales, de los que ya no volverán a existir y menos ahora con la IA. 

Gustavo Valencia Patiño es sociólogo, crítico de cine, columnista, gestor cultural y experto en cine alemán.

Imágenes tomadas de la circulación libre en la red.


8/05/2024

Bodas de plata del Encuentro Nacional de Críticos y periodistas de cine

 


Afiche del 25 Encuentro en Pereira

Con gran regocijo les comparto la noticia del arribo a las 25 versiones del Encuentro Nacional de Críticos y Periodistas de Cine, el cual se realiza año tras año en la ciudad de Pereira, gracias a la constancia y esfuerzo del gestor cultural Germán Ossa Echeverry. Como ha sido tradicional, en el encuentro se presentarán ponencias, publicaciones, muestras de cortometrajes, diálogos, talleres, exposiciones, en diversos escenarios de la ciudad de Pereira y en algunas poblaciones cercanas.

Invitamos a los seguidores de este blog para que se sumen a las actividades, que son con ingreso libre y de carácter gratuito.

Por mi parte, estaré participando con la ponencia "Filmar, no hacer películas o vivir para armar un jardín", a partir de la obra cinematográfica del director inglés Derek Jarman.

A continuación les comparto la programación:

 

25 ENCUENTRO NACIONAL DE CRÍTICOS Y PERIODISTAS DE CINE

- “Bodas de Plata”-

Pereira

(16 al 19 de agosto de 2024)

PROGRAMA

Viernes 16

Lugar: TEATRO DE CÁMARA del SANTIAGO LONDOÑO

7 p.m.: INAUGURACIÓN

·       Saludo a los asistentes,

·       Presentación de los invitados nacionales e internacionales,

·       Proyección del corto “VÍCTOR NIETO, FESTICINE CARTAGENA” una realización de German Fredy Valencia y Oscar Mario Estrada

·       Palabras de una autoridad departamental.

·       Palabras de la Secretaria de Cultura de Pereira, Dra. EMILIA DEL SOCORRO GUTIÉRREZ GÓMEZ.

·       Intervención del realizador de cine Oscar Mario Estrada, vocero de la delegación antioqueña.

·       Proyección de un “Reel”, homenaje a un director de cine invitado, quien por quebrantos de salud no pudo estar hoy con nosotros: El señor Lisandro Duque Naranjo. Su saludo al Encuentro el año anterior.

·       Homenaje a INGRID BONILLA RODRÍGUEZ, cineasta pereirana. “Reel” sobre su obra.

·        Proyección del documental “MANOS A LA OBRA”, con el cual se rinde Homenaje a RAFAEL PUENTES, cineasta colombiano.

·       Homenaje a Rafael Puentes, Cineasta colombiano.

 

SÁBADO 17

Lugar: TEATRO “LUCY TEJADA”

9 a.m.: “Maestros de lo insólito” Buu & BANG, el cine del Horror y Terror.

José Fernando Ruiz. (Col.)

9 y 30 a.m.: “Música en el cine cubano”.

Esneyder Marín. (Col.)

10 a.m.: “Leonardo Da Vinci y el Cine: La conexión de una mente brillante”.

James Llanos Gómez. (Col.)

10 y 30 a.m.: “El Universo GHIBLI “

Liliana Ríos. (Col.)

11 a.m.: “Las Magdalenas por el Cauca vuelan ahora por la tv holandesa”.

Gabriel Andrés Posada y Yorlady Ruiz. (Col.)

Presentación de Ingrid Rodríguez, la cineasta pereirana homenajeada.

11 y 45 a.m.: “Valió la pena”

Germán A. Ossa E.  (Col.)

 

12 m – 2 p.m. RECESO

 

2 p.m.: “Presentación de dos publicaciones sobre cine”.

·      EL ESPEJO. ARCHIVO DE ENTREVISTAS DE CINE.

·      EL ACERVO FÍLMICO DE UNA ESCUELA DE CINE COMO APORTE AL PATRIMONIO AUDIOVISUAL DEL CARIBE COLOMBIANO.

Felipe Moreno. (Desde España)

·      Presentación Revista BABEL por Víctor Bustamante su Director y

·      Presentación Publicaciones de la Cinemateca Distrital.

·      Presentación del libro MEMORIAS DEL 24 ENCUENTRO DE CRÍTICOS Y PERIODISTAS DE CINE de Pereira.

3 p.m.: “Presentación y lanzamiento de la Página Web de CINE de la Universidad ECCI: Cineclub.com.co y “La CRÍTICA DE CINE. Aproximaciones teóricas”.

Gustavo Valencia. (Col.)

3 y 40 p.m.: “Cine GÓTICO: Más allá de los vampiros y su legado en el cine”.

Jaime Ponce. (Col.)

4 y 20 p.m.: “Nuevos nombres de Directoras de Cine colombiano”.

Mauricio Laurens. (Col.)

5 p.m.: “Proyecto CCINEC. Circuito de Cine Clubes de Cali. Un ecosistema cultural cinematográfico popular emergente”.

María Eudoxia Arango. (Col.)

……………………

6 y 30 p.m.: PROYECCIÓN de la película “La piel en Primavera” de la directora colombiana Yénifer Uribe Alzate.

Lugar: Teatro de la Cámara de Comercio de Pereira.

 

Domingo 18

Lugar: Teatro de Cámara del “Santiago Londoño”

9 a.m.: “Sociedades de Gestión: Directores, Escritores y Actores”.

Joaquín Lepeley. (Chile)

9 y 30 a.m.: “Los cortometrajes en mi Escuela de cine”

Salomé Castro. (USA).

9 y 45 a.m.: “Filmar, no hacer películas o vivir para armar un jardín”.

Omar Ardila (Col.).

10 y 10 a.m.: “CINE Y DISRUPTIVIDAD”.

Gonzalo Restrepo (Col.).

10 y 45 a.m.: “NUESTRO CINE”.

El Cine del ecuatoriano Enrique Pilozo (Ecuador y USA) y de Jesús Osvaldo Pérez (mexicano). Excelentes cortometrajistas latinoamericanos. Muestra de su cine.

11 y 45 a.m.: “El cine del futuro”

José Urbano. (Col.)

 

12 y 30 m. 2 p.m. RECESO

 

2 y 10 p.m.: “Para pensar melancólicamente a pedazos”.

Juan Guillermo Ramírez. (Col.)

3 p.m.: “Fotografía en cine”.

Rafael Puentes. (USA)

3 y 30 p.m.: “Bajo el cielo antioqueño”

Juan Diego Velásquez. (Col.)

4 y 10 p.m.: “Rueda Libre corazón” Fragmentos del documental de Germán Fredy Valencia. (Col.)

4 y 40 p.m.: “Del cinema Novo brasileño a la Isla de las flores”, Fabián Estiven Calderón. (Col.)

5 y 15 p.m.: “El vampiro en el cine y la literatura Gótica: Un análisis desde la psicología de los arquetipos”

William Castrillón Pérez. (Col.)

 

7 p.m.: Proyecciones especiales:

·      Avances de “Ajiguaguao” de Miguel Díaz. (Cuba). Un proyecto que ha nacido desde nuestra tierra.

·      “Los excluibles cubanos” de Estela Bravo. Presenta José Luis Lobato, Productor asociado del filme (Cuba).

·      Proyección de un Cortometraje realizado por el Conservatorio de Artes Escénicas dirigido por Wilderman García (Preparación de actores) de Orlando, USA. Presentado por James Llanos (Col.)

·      Cortos en competencia: 13 Concurso de Cortos del Eje Cafetero.

 

 

Lunes 19

Lugar: Hotel del Café.

9 y 30 a.m.: Presentación de 3 Festivales de Cine de Colombia.

10 y 10 a.m.: Premiación del 13 CONCURSO DE CORTOMETRAJES DEL EJE CAFETERO.

10 y 30 a.m.: Escogencia del Eje Temático del 26 Encuentro Nacional de Críticos y Periodistas de Cine del año 2025.

11 a.m.: Invitación a conocer las novedades de los Consejos departamentales de Cinematografía.

Alejandro Castro, Funcionario de la Dirección de Cultura (Secretaría de Deportes, Recreación y Cultura) del Departamento de Risaralda.

…………………………………………………………………………………..

OTRAS ACTIVIDADES:

·      TALLERES DE REALIZACIÓN CINEMATOGRÁFICA EN 3 (tres) MUNICIPIOS DE RISARALDA.

-        La Virginia

-        Santa Rosa de Cabal y

-        Dosquebradas.

………………………………………………………………….

·      EXPOSICIÓN DE FOTOGRAFÍAS DE PELÍCULAS DE RAFAEL PUENTES, FOTÓGRAFO DE CINE, en el marco de “Corto Circuito”.

 

 

En el marco de la actividad “Corto Circuito” del mes de agosto de 2024.

Lugar: Sala “Carlos Drews Castro” (Teatro “Santiago Londoño”).

 

Cierro esta publicación con un pequeño vídeo promocional.




 

11/21/2022

Pier Paolo Pasolini: la poética de la realidad

 



"Han dicho que tengo tres ídolos: Cristo, Marx y Freud. En realidad mi único ídolo es la Realidad. Si he elegido ser cineasta al mismo tiempo que escritor, se debe al hecho de que en lugar de expresar esta Realidad a través de esos símbolos que son las palabras, he preferido el cine como medio de expresión: expresar la Realidad a través de la Realidad".

 

(P.P. Pasolini)

  

En el 2022 se cumplen cien años del nacimiento de Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922 – Roma, 1975). Presento un recorrido breve por su biografía, sus obras conematográficas y algunas características y reflexiones teóricas sobre el cine.  

 

ESBOZO BIOGRÁFICO 

Desde los siete años empezó a manifestar por escrito su asombro ante la existencia con la construcción de sus primeros poemas, anotados en un cuaderno que se perdió durante la guerra. A los dieciocho, publicó por primera vez en algunas revistas locales unos textos escritos en fruliano (su lengua nativa); y a los veinte, dio a conocer su primer libro de poesía (Poesie a Casarsa), estando aún en su provincia.

Durante este periodo se estaba viviendo el avance de la II Guerra Mundial. Pasolini entendió que era necesario emprender una práctica activa para la defensa de su territorio. Entonces decide interesarse por la ideas marxistas – las cuales le acompañarían durante toda su existencia – para entender el fenómeno de la lucha de clases como propulsor del cambio social. En la guerra ve con dolor y esperanza, cómo su hermano Guido sacrifica la vida por la causa antifascista, y cómo los partisanos enfrentan las tropas yugoslavas que querían invadirlos.

En 1945, se graduó en Letras en la Universidad de Bolonia, y comenzó su trabajo como profesor en la provincia de Udine. Hacia 1947, se vinculó al Partido Comunista Italiano, realizando escritos periodísticos que animaban al pueblo para la resistencia. En 1950, tras la denuncia que recibió por corrupción de menores, abandonó el interior y se fue a instalar en Roma, la capital. Allí publicó durante la primera etapa de su estancia (1950-1961) el primer volumen de las poesías dialectales, La meglio gioventú (1954); la novela Ragazzi di Vita (1955); el poemario Ceneri di Gramsci (1957), el libro de ensayos Passione e ideología (1960); y un nuevo libro de versos La religione del mio tempo (1961). Al mismo tiempo, fue estableciendo contacto con personas del mundo cinematográfico como Fellini y Bertolucci, para quienes desarrolló labores de guionista, ayudante y actor.

En 1961, comienza la etapa dedicada a la creación cinematográfica. Su ópera prima, Accattone, es presentada en el XXII Festival de Cine de Venecia y recibida con bastantes reparos por diversos estamentos oficiales, aunque también fue elogiada por pequeños círculos intelectuales – lo que se volvería una constante con todas sus producciones fílmicas –. En 1962 realiza Mamma Roma, en la cual mantiene la preocupación conceptual por desnudar una sociedad de consumo que le va cerrando las puertas a los protagonistas hasta dejarles como única salida la muerte. Hacia 1964, dirige El evangelio según San Mateo, obra cumbre que explora el evento de la pasión desde la óptica de los excluidos. Más adelante, siguiendo el interés por renovar sus discursos, se adentra en la reflexión sobre el mundo mítico y psicológico, sin olvidar el asentamiento en la realidad que dichas expresiones subjetivas manifiestan. En este periodo dirige Edipo rey (1967), Teorema (1968), Pocilga (1969) y Medea (1970). La visión regresiva con que asume el mito en dichos filmes, es provocadora y muy cuestionada. Posteriormente, concentra la atención en la experiencia de lo mágico, de lo primario, de lo original, de lo poético, y construye la “Trilogía de la vida”, compuesta por El Decamerón (1971), Los cuentos de Canterbury (1972) y Las mil y una noches (1974). Y para cerrar su producción fílmica, nos volvió a cuestionar sobre el fascismo interior que aflora y se adentra en nuestro desvalido cuerpo (materia), con su obra, quizá, más polémica, Saló o los 120 días de Sodoma (1975). En ella, el punto de análisis, denuncia y provocación que alcanza es muy alto, pues muestra con crudeza cómo hay de por medio un sistema que busca, por todos los medios, generar eventos donde la fragilidad del ser humano se pueda utilizar para imponer sus nocivas intenciones.

En otra faceta de Pasolini, lo encontramos realizando escritos periodísticos; aprovechando la posibilidad de publicar en varios medios (algunos muy distantes de su posición ideológica como El Corriere della Sera) para comunicar sintéticamente sus reflexiones en torno a temas culturales y políticos. Éstos escritos mantienen el estilo fuerte, directo y lleno de lucidez ante el fenómeno del hombre-masa, cada vez más imposibilitado para la autodeterminación. Tras conocer el estructuralismo y la fenomenología – referentes teóricos afianzados en los años sesenta – Pasolini se concentra en hacer un estudio del “cambio antropológico del pueblo italiano”. Su origen campesino, su amor por el territorio, su compromiso político, su conocimiento de las distancias de clase, su formación lingüística y su afecto evidente por las maneras primarias, le sirven como sustento propicio para desarrollar su análisis, el cual no deja muy alentadores resultados, pues confirma cómo el fascismo se ha arraigado en el interior de todos los actores sociales, de tal forma que ya resulta muy difícil distinguir sus intenciones. Sin duda, estas polémicas afirmaciones le valieron la crítica de agudos intelectuales como Italo Calvino; pero Pasolini respondería que la elección de un joven para ser fascista era producto de la desesperación y de la neurosis que le causaba el crecimiento del sistema capitalista. Los escritos periodísticos en que Pasolini dio a conocer los anteriores puntos de vista, han sido editados en varios tomos, con los títulos de Las bellas banderas, Cartas luteranas y Los escritos corsarios.

Pasolini fue uno de los hombres que mejor lectura hizo de la realidad y que comprometió todas sus fuerzas para dar a conocer esa experiencia. “Estuvo atravesado por la nueva sociología americana, por las nuevas formas del catolicismo social, por el nuevo psicoanálisis y por los primeros textos de los marxistas disidentes”. Asimismo, vivió el ascenso y la caída del sistema fascista y la posterior derechización de sus compatriotas. Entendió que todo aquello respondía al afianzamiento del neocapitalismo y levantó la voz para denunciar “el polvo de la pobreza” y la encarnación simbólica de la burguesía en las nuevas posturas ideológicas. Sostuvo una mirada crítica e irónica frente al discurso oficial de la iglesia y frente a la lingüística como constructora de significantes y significados para mantener la opresión en todos los órdenes. Logró integrar con claridad los vínculos que establecen los intereses económicos con las funciones lingüísticas y promovió, en cambio, una lingüística pobre, es decir, universal, vinculante, genérica.

La lucha de Pasolini frente a sí mismo comenzó desde muy temprano, cuando fue comprendiendo los estigmas del nacimiento, de la infancia y de la educación, los cuales le iban generando una separación del cuerpo sexuado y del mundo interior – la castración como determinante de las sociedades modernas –. Por ello, siempre buscó la reconstrucción de la dinámica vital en el entendimiento de las prácticas sexuales. El poderío y la fuerza del impulso sexual vertido hacia el fortalecimiento del cuerpo y la potencialización del deseo erótico.

Pasolini mismo se reconoce como crítico apasionado y como ideólogo. Como crítico, confrontó la crítica del gusto (de los moralistas liberales); la crítica de la comunión estética (de los esteticistas católicos); y la naciente crítica neocapitalista, dispuesta a imponer a las masas lo que éstas acepten que se les imponga (los críticos limitados a ser inventores de slogan), para terminar creando un mundo inexpresivo, sin diversidad de culturas (homogéneo). Como ideólogo, mantuvo una lucha contra el hermetismo y el novecentismo, bajo la inspiración constante de Gramsci.

Apostó con su obra a la marginación, a despecho del éxito. Elogió la droga, la inmundicia, la rabia y el suicidio, como las únicas esperanzas que le quedaban – junto con la religión – a esa sociedad decadente. Tal como lo anotó Federico Fellini, “Pasolini era una persona capaz de embriagarse con el peligro, con el lado emocionante, misterioso y diabólico que éste tiene”. Seguro de que su compromiso no solo era con la escritura sino con la vida, propuso resistir con el escándalo y la rabia ante la vulgaridad de la burguesía. Es decir, siguió un itinerario que buscaba unificar la contestación y la acción. Diría con certeza: “No hay más poesía que la acción real”, aunque anhelaba aquella poesía que es acción en sí misma, que está desapegada de las cosas.

Pasolini asegura que su obra es un grito, grito terrible y alegre, grito que espera que alguien lo escuche y que a la vez maldice a quien lo escucha. “Es un aullido para proclamar que existo, que soy”. Un grito que, en el fondo, tiene un acento de esperanza y que, ante todo, tiene la seguridad de estar destinado a perdurar más allá de todo fin posible. Pero aclara que su planteamiento no es cultural, en pro de la cultura italiana, sino existencial, a partir de las experiencias cotidianas.

 

 


OBRAS CINEMATOGRÁFICAS

 Su cine se desarrolla entre 1961 y 1975 y puede agruparse de la siguiente forma, si tenemos en cuenta sus temáticas y preocupaciones vitales.

  

La muerte y los entornos de miseria

 Accattone. La historia de la salvación de un alma. Inicia con unos versos del canto V del Purgatorio de Dante sobre la disputa por su alma entre el ángel y el diablo. Una tragedia subproletaria.

 Mamma Roma. Relación entre la madre prostituta y su hijo ladrón. También centrada en el subproletariado aunque con distintos abordajes. Insisten en el tema de la muerte desde distintas aristas, pero coincida en que la muerte es una condena en los escenarios de miseria.

 

Diálogo entre Occidente y Tercer Mundo

 La ricotta. Cortometraje sobre la parábola de la higuera maldita, buscaba transponer parábolas cristianas al mundo contemporáneo. Relación pintura/cine es fundamental, por la materialidad del hecho artístico y por la incorporación del color y la detención en las líneas del cuerpo. Reconstrucción de la pintura del siglo XVI.

 El evangelio según san Mateo. No escribe un guion sino que retoma el texto del evangelista aunque vincula diversos temas bíblicos sin la linealidad del texto. No busca reconstruir la vida de Jesús sino responder a una pregunta mucho más compleja: ¿Qué hacer en ese presente histórico con la tradición católico-cristiana? ¿Qué hacer con el anacronismo de las manifestaciones religiosas y la facilidad con que la izquierda la condena? El mecanismo es la palabra y el silencio, se retoma la palabra del texto y se complementa con el gesto silencioso. Cristo deja de ser protagonista y pasa a ser un medio de la palabra. El llamado es la palabra como agente de cambio. Rompen estructuras de la diégesis.

 Pajaritos y pajarracos. Una lectura simbólica del choque entre el mundo occidental y el Tercer Mundo. El racionalismo occidental y su conflicto con la emergencia y el consumo de algo que es diferente y confronta. Pone en duda el racionalismo marxista por la imposibilidad de responder ante las otras problemáticas del afuera territorial.

 

La vuelta al mito

 Edipo Rey. Vuelta al mito griego en la Italia de los 20 del siglo XX y luego en los años 60 cuando es consciente de sus confrontaciones interiores. Inspirado en dos tragedias de Sófocles: Edipo Rey y Edipo en Colono. Desnuda la lucha entre el amor madre-hijo y la rivalidad-odio con el padre que es un militar, como el padre de Pasolini.

 Medea. Inspirado en Eurípides. Estas dos obras que retoman el mito, tienen un contenido autobiográfico, una vuelta sobre sí, mediado por la presencia de Freud. Lo onírico, la transgresión, la diferencia sexual. Vuelve a buscar la integración entre la tradición y la modernidad, pero lamentablemente no lo logra.

 

Trilogía de la vida

 El Decamerón. Una lectura crítica y un diálogo con el texto del escritor italiano. Se ubica en Nápoles, con su propia lengua y aunque son varias historias, es una sola historia, un filme coral. Un filme sobre el pueblo y del pueblo para el pueblo.

 Los cuentos de Canterbury. Otro diálogo con el autor Chaucer en el que Pasolini mismo interpreta al autor de los cuentos (de los 21, selecciona 9) de nuevo integrados en una sola obra, “contada solo por el placer de contar, Amén”.

 Las mil y una noches. Pasolini se levanta para defender el derecho de un escritor comprometido y comunista a escribir fábulas, a escribir por el gusto de contar. La libertad de los jóvenes púberes que desean pero todavía no han encontrado el complemento de otro cuerpo. El mismo escritor-Pasolini dice: “Hace falta tener la libertad de contar historias políticas, no la obligación de contar historias políticas”

 

Trilogía del poder

 Teorema. Se inscribe en la trilogía sobre el poder. Inicialmente un poema, luego una prosa poética (libro) y luego el filme. El fondo de las luchas estudiantiles del 68. El conflicto con esos movimientos y la crítica de Pasolini que los consideraba burgueses. Un misterioso que se relaciona con la burguesía y los descompone. Que se relaciona con Dios y lo hace dudar.

 Pocilga. Dos episodios, uno antiguo y uno moderno que se entrecruzan. Joven caníbal y burgués criminal. “He matado a mi padre, he comido carne humana, me estremezo de alegría”, expresión final del protagonista a la espera de la muerte.    

 Saló. Inspirado en la novela de Sade Los 120 días de Sodoma. La estructura simbólica del número 4. Cuatro señores que representan 4 poderes (nobiliario, religioso, judicial y económico), cuatro brujas, antiguas meretrices y un grupo de jóvenes capturados para satisfacer los deseos del poder. Sigue una estructura de Dante: un anteinfierno y tres círculos (círculo de las manías, círculo de la mierda y círculo de la sangre). Y los jóvenes como grupo también se dividen (tal cual el poder) en víctimas, soldados, colaboracionistas y servidumbre.

 


 

CARACTERÍSTICAS

 -Es difícil reducir la obra de Pier Paolo Pasolini a un todo homogéneo, a un objeto de estudio. Su vocación poética opone resistencia a todo intento de “encuadrarla” de forma lingüística, iconográfica, política o semiótica.

 -En Pasolini encontramos un verdadero intelectual que logró comunicar su experiencia creativa desde distintas posibilidades del saber cómo la poesía, la narrativa, la dramaturgia, la lingüística, la política, el cine y el periodismo. A lo largo de toda su obra, siempre lo vemos interrogándose por la dinámica humana a partir de su propia vivencia. Entiende que la lucha es ante todo consigo mismo como sujeto que reproduce los lineamientos de una sociedady no duda en desafiar las instituciones que lo llevaron – que a todos nos han llevado – a vivir una disociación esquizoide, es decir, la familia, la escuela, la lengua, el partido político, el estamento religioso, entre tantas otras.

 -Pasolini siempre estuvo preocupado por la innovación y por comunicar el análisis que hacía de la estructura social, con el fin de convertir su creación en una forma de acción política. Es así como le surgió el interés por el cine, al cual consideraba un medio de comunicación directo y eficaz para llegarle a los jóvenes y establecer con ellos un diálogo que permitiera controvertir los postulados generalizados. Además, veía en el cine, una posibilidad de confrontar la televisión y su influjo nefasto en la construcción unidireccional de referentes lingüísticos.

 -Pasolini encuentra en el cine un camino claro para la acción, para contrarrestar las dinámicas burguesas, fortalecidas tras el fin de la II Guerra Mundial. La intención en su filmografía es confirmar que “el sistema de signos del cine es el mismo de la realidad”. La manera como se nos presenta un rostro en la pantalla o en la vida real, nos genera un acercamiento a través de los mismos signos de entendimiento que ha asimilado nuestro sistema intelectivo. Por supuesto, esto es válido en una concepción del cine puro, no sometido a manipulaciones comerciales. Aunque Pasolini advierte que, al final, ese manejo artificioso propio del cine, terminará saliendo a la luz y desnudando el soporte ideológico que le ha dado vida. También anotaba, que el cine para que tenga una renovación permanente debe estar lo menos manipulado posible (tanto a nivel comercial como estilístico), pues tanto el cine comercial como el de autor, están creando nuevas realidades, y es el director, en tanto lector-constructor de realidad, quien acerca al espectador a su experiencia. Un director que siga la renovación constante de la realidad, será quien pueda decir cosas nuevas en sus películas. La realidad habla por sí misma a través de su sistema de signos, lo mismo que el cine. “¡La realidad es un lenguaje! Lo que hay que hacer es la semiología de la realidad; no la del cine”. La realidad se habla a sí misma, y el cine se encuentra en medio de esa conversación para dar cuenta a través de su mecanismo, de cómo el arte tiene una presencia directa en la conformación y el cambio de la realidad.

 -La sensibilidad artística y el compromiso político y social presentes en la poesía y la narrativa de Pasolini, vinieron a tener una expresión más amplia y directa en la obra cinematográfica que alcanzó a desarrollar. En su cine, Pasolini continúa con la acción contestataria, crítica y provocadora, al tiempo que, opta por seguir al lado de los personajes desechados por la sociedad burguesa (Accattone, Mamma Roma) para mostrarlos como sujetos desprovistos de autonomía, de discursos y de prácticas propias.

 -Ante una sociedad que intenta reproducir sistemas uniformes, no puede callar el intelectual comprometido con el cambio. Por eso, siguiendo el ejemplo de Antonio Gramsci – su gran inspirador –, Pasolini llevó su compromiso artístico hasta las últimas consecuencias, afrontando el ataque continuo de las instituciones oficiales – tuvo alrededor de 35 procesos judiciales – y entregando su vida a la denuncia y el repudio de las prácticas nocivas que realizaban los estamentos políticos y religiosos.

 -Uno de los elementos más característico de Pasolini es la materialidad (el sol, los cuerpos, las caras, el fango, las ruinas)

 -Uso de la cámara como medio construir apuntes.

 -En cuanto al manejo narrativo, propuso una nueva estructura atendiendo a los virajes, a las multiplicidades que atraviesan la existencia. Anotó: “La mía no es una novela de piezas ensartadas sino de hormigueo”. Estableció diálogos directos con el lector, y olvidó la convencionalidad de usar un narrador.

 -Para Pasolini las imágenes en el cine son concretas, en oposición a las imágenes de la literatura que, usualmente, son abstractas. Además, afirma que el cine tiene un componente objetivo, puesto que incorpora elementos (arquetipos) de la mímica del habla y de la realidad vista por los ojos. El director fílmico, libremente escoge objetos, paisajes o personas como sintagmas (signos de una lenguaje simbólico) que tienen una larga historia pre-gramatical. Lo que se ha logrado configurar como convención (diccionario) responde a cuestiones estilísticas y no gramaticales. Las convenciones han surgido como estilemas y solo después se han convertido en sintagmas. Sin embargo, el estilo va cambiando rápidamente con las innovaciones de los nuevos movimientos.

 


-Pasolini considera a la lengua como un instrumento de comunicación, mas no de expresividad. Dice que hay una “lengua de clase” y que el modelo que se ha afianzado es el de las superestructuras culturales; sin embargo, reconoce que en su tiempo se han impuesto las lenguas de las infraestructuras, los técnicos y la producción, lo que define una evolución socio-lingüística, y en este lugar es donde ubica al cine, teniendo en cuenta que éste comienza de cero, en cuanto a determinantes sígnicos, por lo tanto, la primera labor del creador cinematográfico es lingüística y sólo, posteriormente, estética; algo contrario a lo que sucede en la literatura, en la que, de entrada, se supone que debe constituirse como una creación estética.

 -Pasolini también afirma que el cine recoge “toda la vida en el conjunto de sus acciones, es natural y viviente: en esto, es lingüísticamente el equivalente de la lengua oral en su momento natural o biológico”;[1] y si quisiéramos pensar en una gramática cinematográfica, tendríamos que decir que la unidad mínima de la cinelengua serían los cinemas (“los objetos, las formas o actos de la realidad permanentes dentro de la imagen cinematográfica”)[2]. Los cinemas son “pescados” de la realidad o del significado de la realidad, en un eje vertical (imaginario y gráfico) que es el del cine-lengua. El lenguaje de la realidad (natural) se hace “escrito” a través del cine. Con esto quiere decir que la naturaleza del cine es la misma realidad: “el cine como lengua escrita de la realidad”, que se manifiesta siempre en acciones. De acuerdo a este postulado, lo que es necesario hacer es la semiología de la realidad. En principio, Pasolini entiende el cine como un plano–secuencia ininterrumpido e infinito – inscrito en la realidad –, pero ya en el ejercicio del filme, no cree que sea un plano-secuencia sino que es cortado por el montaje, el cual aísla las “cosas” del mundo en una continuidad e infinitud lineal “sintética”. En el cine se está vivo (presente), en el filme se muere, se hace concluso (pasado). Es el montaje, entones, el que instala eventos fuera del tiempo.

 -Pasolini llega a su máxima conceptualización cuando habla de la “lengua de poesía” irracional –, la que anhela que se adueñe del cine. Sostiene que la historia del cine nos muestra un numeroso grupo de filmes que hacen parte de la “lengua de la prosa cinematográfica narrativa” (Modo de Representación Institucional), en los cuales, la función primordial es la de comunicar, mientras que en el nuevo cine (cine de poesía) lo que se pretende es transportar a estados interiores y generar “comunicación con uno mismo” (nueva  subjetividad), y para ello, el realizador debe pasar del “no hacer sentir la cámara” al “hacer sentir la cámara”, manteniendo un particular ritmo que le abre la dimensión espacio-temporal al cine; de ahí, se infiere que el cine es una lengua espacio-temporal mas no audio-visiva.

Cierro este recuerdo con una nueva cita de Pasolini:

“El sistema de signos del cine es el mismo que el de la realidad. Por ejemplo: estoy viendo la cara de un muchacho con el pelo muy muy rizado, unos ojillos rientes y una expresión cómica e inocente que parece amasada en su propia carne. ¿De qué se trata? ¿De un muchacho que tengo delante de mí realmente o de un primer plano que aparece en la pantalla? Sea lo que sea, me habla de la misma manera, y yo lo entiendo a través de los mismos signos. La verdadera naturaleza de ese muchacho se me presenta y expresa de la misma manera tanto en la vida real como en la pantalla.

Estoy hablando, claro está, de cine puro, no de manipulaciones comerciales (en las que todo puede estar falseado por el manierismo del director y de los actores…, pero falseado hasta qué punto, me pregunto; la verdad, al final, ¿no acabará saliendo a la luz? Si el actor es un idiota que interpreta a un genio, ¿no acabará viéndose que es un idiota?). Para que el cine pueda hacer cosas nuevas tiene que estar lo menos manipulado posible, ya sea en el sentido de la comercialidad o ya sea en el sentido de la experimentación estilística: una película de Mekas y una de Hollywood están, ambas, igual de lejos de la realidad.

Y sólo la realidad puede ser, o ser vista, de manera distinta. Si un director tiene una idea nueva de la realidad, dirá cosas nuevas en sus películas.”

(P.P. Pasolini)



[1] Pasolini, Pier Paolo, Empirismo herético, editorial Brujas, Córdoba-Argentina, 2005, pág. 283

[2] Pasolini, ibídem, pág. 279


Imágenes tomadas de la circulación libre en la red.


2/28/2022

Sesenta años del Manifiesto de Oberhausen 1962 - 2022

 


El surgimiento de un nuevo cine en Alemania

Por: Gustavo Valencia Patiño

 

El 28 de febrero, hace ya sesenta años, en la octava Jornada de Cortometrajes de Alemania, realizada en la ciudad de Oberhausen, un nutrido grupo de cineastas alemanes, elaboró un conocido documento, poco programático, por cierto, más de carácter contestatario y reivindicativo, que convocaba a que se realizara otro tipo de cine en aquella nación que emergía de las ruinas tanto físicas como morales, como país perdedor de una infausta guerra, cuyo final aún no había cumplido dos décadas.

Dicho documento con los años se hizo mundialmente conocido como el “Manifiesto de Oberhausen”, con el cual se da por iniciado el nacimiento del denominado Nuevo Cine Alemán. De todos los famosos directores que entregó el renacer del cine germano como Wenders, Herzog, Schlöndorff y en especial, un creciente y cada vez más monstruoso mito llamado Fassbinder, ninguno de ellos hizo parte de aquel grupo, ni mucho menos fueron firmantes del Manifiesto; los firmantes fueron un grupo de pioneros, y por las ironías del destino y los criterios de la industria fílmica, la mayoría de ellos quedaría en el anonimato. Simplemente abrieron nuevos rumbos para la cinematografía germana.

A la mayoría de los del medio fílmico alemán, es decir, la industria del cine y su prensa, les causó más bien risa aquella proclama y fueron motivo de burla y mofa, pues inicialmente se les denominó “joven” cine alemán y el término, que por cosas de la traducción pierde inmediatamente el sentido, se prestaba para que con cierto juego de palabras de ese idioma se convirtiera en sarcasmo e irrespeto, pues también podía significar virgen en sentido despectivo, o sea, se les llamó el “virgencito” cine alemán. Así fueron recibidos en su país. Esto no fue motivo para cambiar sus puntos de vista y plasmar sus ideas sobre qué tipo de cine querían hacer y cómo expresarlo en imágenes.

Temáticamente sorprendieron con su capacidad de análisis y de crítica al medio social en el que habían crecido, es decir, la postguerra y el llamado “milagro alemán”, en el que se atrevieron a enjuiciar y develar a un régimen de extrema derecha regido por exnazis incrustados en el poder y en la economía, que se habían hecho más fuertes durante dicha reconstrucción. Decirlo medio siglo después es algo ya sabido por todos, pero plantearlo en aquella época, donde era algo impronunciable, fue un desafío por parte de aquel grupo de jóvenes directores que pagaron un alto precio por su valentía y osadía. Algo que nunca les perdonó el gobierno y la industria fílmica, en especial, esta última que nunca los apoyó y en cambio, sí los combatió de todas las formas posibles.

Los relatos que presentaban en sus películas, eran antes que nada, sus opiniones y puntos de vista sobre el presente, una nueva generación que políticamente estaba imbuida de los años sesenta, inclinados al mundo socialista, a la reciente revolución cubana y a una protesta mundial juvenil contra el llamado en aquel entonces “sistema”, que se concretaba en el terreno cultural en mayores libertades sexuales y femeninas; y en el ámbito de lo ideológico en una lucha por reivindicaciones socioculturales, de las cuales las más famosas se registrarían en los campus universitarios.

La mayoría de esas realizaciones estaban condimentadas con una mezcla de ironía, burlesco e irrespeto, que de por sí ya eran motivo de escándalo y enervamiento por parte de los sectores más conservadores y políticamente reaccionarios, incluyendo la gran prensa, que, en su contraparte, es decir, entre el público joven gozaban de gran aceptación y acogida.

Fílmicamente se mostraron como continuadores de la riqueza fílmica que desde la época de su glorioso cine mudo los había hecho merecedores de un importante puesto en la cinematografía mundial. Así esa capacidad y talento que los distinguió de saber hablar con la imagen para contar una historia, para que la estructura narrativa del film descanse sobre la base de expresarse con imágenes (un aspecto poco estudiado por la teoría del cine y que resulta fundamental en el hecho de que la imagen sea la que narre), se hacía presente de nuevo con estos pioneros, decididos a rescatar esta facultad tan propia e inherente a la imagen fílmica.


No era de extrañar entonces, que aquellos firmantes del Manifiesto, rápidamente empezaran a obtener premios y distinciones en los más importantes festivales de la época; el mundo entero comenzó a mirarlos y a interesarse por aquellos jóvenes realizadores. También cambió en parte la opinión entre sus compatriotas (menos la industria fílmica alemana que siempre los mantuvo apartados), y del despectivo “virgencito” (joven) cine alemán se comenzó a hablar del “Nuevo Cine Alemán”, término que se acuñaría y con el cual se les conocería desde entonces, marcando una importante página en su cinematografía y en la del mundo.

Con estos nuevos acontecimientos por parte de los jóvenes alemanes, tanto expertos como crítica especializada muy pronto tomaron asiento y se acomodaron para contemplar en primera fila, las películas que ellos suponían estarían dedicadas, principalmente, a mirar críticamente su reciente pasado, o sea, lo relacionado con la segunda guerra mundial. Muy para su sorpresa se encontraron con una mirada crítica, eso sí, pero al momento que vivían, es decir, a plantear la problemática sobre el costo social y político de ese llamado “milagro alemán”, sobre la situación política de un régimen nazi en la sombra  y con una Alemania dividida y un muro construido en Berlín, apenas seis meses atrás, que encuentra en Alexander Kluge uno de sus mejores exponentes, con su abierta connotación política en todos sus filmes desde su inicio con “Adiós al ayer” también conocida como “Una muchacha sin historia”.

También se encuentra el radicalismo de los planteamientos de Jean-Marie Straub, primero con su corto contra el rearme alemán en “Machorka-Muff” y luego en su primer largometraje “No reconciliados”, adaptación de la novela del premio Nobel, Heinrich Böll, que denunciaba abiertamente a tanto exnazi refugiado en el gobierno y el poder, en la llamada “era Adenauer”. Con ello, Straub se convertía en el primer director maldito de unos cuantos más que vendrían enseguida.

Dentro de este análisis crítico que planteaban estos firmantes, no podía quedar por fuera lo relacionado con la relación de pareja y el sexo, como sobre la mojigatería e hipocresía que acompañaba a todo este asunto, como en “El pan de los años tempranos” de Herbert Vesely y “Eso” de Ulrich Schamoni; también se habló de la brecha generacional en “Tiempo de veda para zorros” de Peter Schamoni y “Jinete salvaje y Cía Ltda” de Franz-Josef Spieker, esta última con una sobredosis de burlesco e irreverencia como nunca antes se había visto, y que adquiere su punto más alto de paroxismo, cuando Lars Brandt, hijo del famoso político Willy Brandt, se introduce una especial condecoración oficial entre su pantalón de baño en “Gato y ratón” de Hansjürgen Pohland.

Hay que señalar que sobre estos temas hay muchas más películas y nombres de jóvenes realizadores, pero en esta brevísima reseña sólo se han mencionado, principalmente, a los firmantes del Manifiesto. Una sorpresa más se llevaban todos los observadores del resurgir fílmico germano al apreciar estos aspectos tan contemporáneos, donde su pasado reciente no despertaba mayor interés y quedaba a un lado, pues para todos estos nuevos directores ese era un pasado que no conocían, sino oído de sus mayores.

Años más tarde sería la industria fílmica alemana la que descubriría un rico filón de oro al volver sobre la segunda guerra mundial, pues el tema causaba escozor y dolor en heridas, muchas de ellas aún sin cerrar, despertando polémica y discusión de carácter extra cinematográfico, que resultaba en una buena taquilla y que se convertiría en toda una especie de “género” made in Germany, con más de cien largometrajes de ficción sobre el particular en las tres primeras décadas de este nuevo cine de la industria fílmica alemana.

Aquel grupo de jóvenes participantes en la octava edición del Festival de Cortometrajes de Oberhausen, nunca llegó a imaginar que el haber redactado e impulsado sus ideas fílmicas, llegara a tener el significado y renombre que alcanzó. Su Manifiesto dio origen y nombre a uno de los movimientos fílmicos más interesantes en la historia del cine contemporáneo mundial, el cual sin ser programático ni el producto de largas discusiones como lo fue años antes la Nouvelle Vague en París, sí tuvo el suficiente aliento para que se expresaran nuevas ideas temáticas y críticas al medio social, con narraciones en términos que rescataban la imagen fílmica como esencia del cine y base de su narración, de tal forma que sus inmediatos seguidores continuaran y profundizaran en esta línea, como también en una serie de planteamientos ideo políticos muy de la década y que alcanzó la de los setentas, que en su conjunto ninguna otra cinematografía nacional había expresado con tanta claridad, cantidad y calidad, que ni siquiera se volvió a repetir en la misma Alemania.

A diferencia de los éxitos de sus continuadores y del boom del cine germano en los años setenta, la mayoría de sus firmantes siguieron en el anonimato y ni siquiera algunos de ellos llegaron a dirigir un largometraje; otros pasaron a la publicidad o a la televisión y otros pocos pudieron rodar uno que otro largometraje, todos ellos sin mayor apoyo de la industria fílmica, tanto en producción como en distribución y exhibición, pues nunca les prestó algún tipo de ayuda.

De los pocos que se mantuvieron activos, la cabeza visible fue y es Alexander Kluge conocido entre especialistas y cuya extensa, polémica y densa obra, es joya de cinematecas y de constantes retrospectivas; desde aquella época se hizo muy famoso entre el público y la crítica que gusta de un cine fuera de lo común, y que en otros ámbitos generaba agudas polémicas, por ejemplo con su tercer largometraje “Los artistas bajo la carpa de circo: perplejos” tal vez su principal cinta que explora diversos lenguajes fílmicos de forma muy creativa. La industria fílmica en su país dijo que ese era el tipo de cine que NO se debía realizar.

Edgar Reitz, dos décadas después saltaría a la fama en su país con una muy discutible serie televisiva “Heimat”, simple reproducción de lo que se conoce hoy en día como “historia oficial” de Alemania desde antes de la segunda guerra. Una gran promesa como Franz-Josef Spieker, el de “Jinete salvaje y Cía Ltda”, murió ahogado en unas vacaciones en Bali diez años después. Peter Schamoni, al igual que sus hermanos Ulrich y Thomas (no firmantes) continuaron una desigual carrera fílmica con muy pocas realizaciones.

Herbert Vesely, Hans Rolf Strobel y Detten Schleiermacher no encontraron muchas oportunidades en el medio fílmico para hacer carrera. Hansjürgen Pohland se convirtió en productor al igual que otros de aquellos firmantes como Rob Houwer. Ferdinand Khittl, el que leyó oficialmente el Manifiesto, que dirigió “La calle paralela”, con guión de Bodo Blüthner y cámara de Ronald Martini (ambos firmantes), tampoco tuvo mayores oportunidades, además de su temprana desaparición en 1976.

Ellos abrieron paso para que un segundo grupo mucho más numeroso y además ellos sí apoyados e impulsados por la industria, continuara muy a su manera lo que éstos habían iniciado. Se les ha dado en llamar “la segunda generación” a la cual pertenecen los famosos (Herzog, Wenders, Schlöndorff, Fassbinder) que el mundo entero conoce y sobre la cual se tejen mitos a diario, como que el Nuevo Cine Alemán comenzó con los famosos, o que el Nuevo Cine Alemán sólo es Fassbinder como llegó a expresarlo, muy equivocadamente, el cineasta francés Jean-Luc Godard, además del otro mito y equívoco de que con el Manifiesto de Oberhausen se reanimó la industria del cine germano, que con motivo de estos aniversarios se vuelve a repetir sin ningún asidero con la realidad.  

Este 2022 se celebran seis décadas de un importante Manifiesto y todo el año es buena ocasión para recordar a los pioneros que jalonaron e impulsaron un poderoso movimiento fílmico, ante el cual nadie quedó indiferente. Sesenta años después se hace indispensable repasar su obra y disfrutar de un buen cine lleno de cualidades y virtudes fílmicas que hoy en día y desde hace varias décadas con la nefasta influencia de la televisión, se han ido perdiendo y la degradación del lenguaje fílmico es cada día más notorio, incluso en el mismo país donde en 1962, dichos jovencitos se encontraban decididos a rescatar e impulsar. Eso fue lo que hicieron, y sólo por eso ya es suficiente motivo para recordarlos muy especialmente.

Gustavo Valencia es Sociólogo, crítico de cine, columnista, gestor cultural y experto en cine alemán.

Imágenes tomadas de la circulación libre en la red